Parte de mi historia

Mi vida siempre estuvo marcada por la necesidad de aprender cosas nuevas. Al principio fue difícil concentrar mis energías en algo concreto. Estudié Arquitectura, Diseño Gráfico y luego me dejé llevar por la ilustración, la percusión, la danza, la meditación, el canto y las artes marciales. Quería conocer todo y a la vez profundizar en algo en particular. Por fuera de las estructuras lineales, mi profesión se estaba edificando según la ruta de mi deseo.

Cuando comencé a diseñar videojuegos, descubrí que lo mío era crear mundos. Los habitaba y así me sentía parte de ellos. El arte conceptual me permitió crear sin límites y conectar los puntos. Hice talleres de artes plásticas con grandes maestros y maestras, en los que fui sumando nuevas perspectivas.

Llegó un día en que todas mis búsquedas me condujeron a la acuarela. El excitante descontrol que sentí al usar un pincel a mis 33 años por primera vez me pintó un horizonte infinito de aventuras. Las acuarelas se volvieron parte de mi vida: se hacían presentes en reuniones de amigos, vacaciones, almuerzos laborales. De pronto, el agua reemplazó a todos mis maestros y me enseñó a fluir. En 2017, me propuse guiar a quienes la elijan como camino y comencé a dar clases con una mezcla de asombro y descubrimiento. 

Creo en la ciencia de los materiales y en la búsqueda desde la técnica pero fundamentalmente en el verdadero arte, el arte de estar aquí y ahora. Mi objetivo como docente es guiarte para que puedas descubrir tu potencial en el mundo de la acuarela. Este camino necesita espacio y apoyo, además de conocimientos, que permitan a cada persona fluir desde su propia individualidad. Explorar la intuición, la grupalidad, la inteligencia corporal y el poder del error, son parte de la aventura. 

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